En muchas comunidades rurales de Kenia, la menstruación sigue estando rodeada de silencio y estigma. Las limitaciones en el acceso a productos de higiene adecuados y a información en salud menstrual hacen que algunas niñas vivan este proceso con vergüenza, inseguridad o miedo a mancharse, lo que puede derivar en ausencias escolares y en una menor participación en la vida educativa y social.
Por qué es necesario actuar: En contextos donde la gestión menstrual se ve limitada por barreras estructurales de acceso a recursos y a información adecuada, muchas niñas se ven obligadas a faltar a la escuela de forma recurrente. Esto afecta a su continuidad educativa, a su bienestar y a su capacidad de tomar decisiones informadas sobre su propio cuerpo. Abordar la salud menstrual desde un enfoque accesible y basado en derechos favorece que puedan seguir participando con normalidad en la vida escolar y comunitaria.
Cómo trabajamos:
El trabajo se desarrolla desde un enfoque de acompañamiento y colaboración comunitaria:
El objetivo es contribuir a procesos sostenibles, impulsados desde la propia comunidad, que normalicen la menstruación y fortalezcan el bienestar, la dignidad, la autonomía y el acceso equitativo a la educación de niñas y adolescentes.







