Hablemos de la maleta… siempre nos hacemos un lío, ¿verdad? Pero la realidad es que para un safari no necesitas mil cosas. Como alguien que vive en Kenia y hace safaris prácticamente cada mes, te dejo mis esenciales, aprendidos tras muchas horas en la sabana (y algunos errores que tú ya no tendrás que cometer).
Ropa cómoda y ligera en colores neutros (beige, kaki, verde): no atrae insectos y te permite moverte con total libertad.
Chaqueta o polar que abrigue: el gran olvidado. África no es solo calor; en la sabana, por la noche y al amanecer, las temperaturas pueden bajar a 10–12°C.
Sombrero o gorra + gafas de sol: el sol ecuatorial es intenso, mejor ir bien protegido.
Protector solar y bálsamo labial: el viento en los coches abiertos reseca más de lo que imaginas.
Zapatos cerrados y cómodos: ideales para tierra, arena y caminos irregulares.
Prismáticos y cámara: para no perderte ni un detalle y llevarte recuerdos inolvidables.
Mochila pequeña de día: agua, snacks, cámara y lo imprescindible a mano.
Bañador, pareo y chanclas (si combinas safari y playa): porque el descanso también forma parte del viaje.
Y un último tip: en nuestro dossier de viaje incluimos un checklist completo para que hagas la maleta sin prisas ni estrés. Tú encárgate solo de una cosa: disfrutar de lo que está por venir.



